Adif, Renfe y turismo familiar

Sants en Barcelona a las cinco de la mañana sin carro a la vista donde ubicar las ocho maletas. La ciudad más visitada de España no puede deslucir la experiencia del viajero por algo tan sencillo a la par que necesario
Facilitar las mejores condiciones para todo viaje es sin duda una de las aspiraciones de las compañías e instalaciones para tal fin, pero cuando hablamos de turismo familiar estamos hablando, además, de usuarios que son niños.

Quienes leen además nuestra bitácora Cuatro a bordo sabrán que desde hace más de una década no solo viajamos por el mundo con nuestra familia, sino que hemos vivido en diferentes países con lo que ello supone en cuanto a la medición de la calidad de las diversas infraestructuras de las que hemos sido activos usuarios. También que nos encanta el tren y que siempre presumimos de tener en España unos trenes de primera.

Para una familia que viaja con niños, que va cargada de maletas que el destinatario por edad no puede arrastrar, hay un instrumento indispensable. Barato para la compañía o estación y sencillo de uso. Hablamos del carro, de ese porta equipajes fundamental cuando el traslado implica conexiones y exceso de bultos.

Los aeropuertos y las estaciones de tren deberían tener muy presente que en el turismo familiar la mitad de los usuarios son niños. 


AEROPUERTOS Y ESTACIONES

Así como en su día denunciábamos como los aeropuertos no facilitan el uso de los ascensores para las familias viajeras (el usuario que viaja en carro de bebé no es considerado como el usuario que viaja en silla de ruedas) en esta ocasión es Renfe o Adif, Adif o Renfe (al final el perjudicado es el viajero) la que no ha estado a la altura a la hora de facilitar las mejores condiciones de viaje cuando se trata de las familias. Hablamos de una estación, la de Sants, de la ciudad más visitada de España: Barcelona.

Llegar de madrugada, tras un vuelo que te deja en el Prat a las 4,30 (porque no hay otra opción) con dos niñas y maletas varias y llegar a Barcelona ciudad y no encontrar ni un solo carro para las maletas en la estación es desolador. Pero no porque estuvieran ocupados sino simplemente porque no se da ese servicio. El taxista, acostumbrado a esos traslados, nos dijo que "los quitaron porque los roban". No sé si será ese el motivo o es que no los ponen hasta que canta el gallo, pero sea lo que sea el resultado es: dos adultos, dos niños (uno en muletas, accidentado horas antes del viaje),  ocho maletas y la NADA.
Cuando llegamos a Joaquín Sorolla Valencia y en la estación encontramos a pie de tren el carro donde cargar el equipaje, lo que debería ser normal nos pareció magnífico tras la odisea en Sants Barcelona.  

Cuando llegamos a Valencia, el carro a puertas del Euromed nos supo a gloria. Y la reputación de la estación, nos da igual que sea Renfe que Adif, Adif que Renfe, subió enteros: con algo tan sencillo como un carro, sentimos que se tenía en cuenta las necesidades básicas del viajero e imprescindibles del usuario del turismo familiar.


Huelga decir los comentarios de los extranjeros que deambulaban por Sants en Barcelona en busca del carro perdido... Un país como España que se alza en el podium del turismo mundial y una de las ciudades más visitadas del mundo no pueden deslucir la experiencia del viajero por algo tan nimio de adquirir y facilitar y tan importante cuando no está presente. Conservar el título de líderes del mundo en satisfacción turística también supone estar en los detalles, sobre todo en los detalles...