Turismo gastronómico y turismo familiar, dos segmentos transversales

El restaurante español en el extranjero es como el pincho o tapa, invita a querer más y a viajar a España y a su Gastronomía 
Fitur y Madrid Fusión con sus Cocinas viajeras se han pasado el testigo de la invitación a disfrutar a lo largo y ancho de este mundo de la experiencia de color, aroma, sabor y texturas que es la Gastronomía. Porque no se entiende un destino sin su cocina igual que la gastronomía se convierte en el ADN de un destino y sus gentes.

España es un país rico en matices, y no solo nos gusta comer sino que somos de los que comiendo, seguimos hablando de comida. España es además un país de cocinitas. Porque nos gustan los fogones, disfrutar de la creatividad que entraña el acto de cocinar, disfrutar del momento sublime que supone compartir.

El turismo gastronómico gana enteros y se calcula que de los 64 millones de turistas que nos visitaron, más de 7 lo hicieron con la Gastronomía como objetivo principal. Nuestra cocina, tradicional y de vanguardia, está viviendo en su rica diversidad  una auténtica Edad de Oro sin precedentes.

Turismo gastronómico y enoturismo, dos segmentos que se dan la mano y que además de la experiencia en sí, redefinen destinos y propuestas y se convierten en escaparate de toda la fuerza productiva alimentaria de cada región.

Si en este espacio destacamos al turismo familiar como uno de los segmentos más transversales por todas las sinergias que comparte con otros segmentos, con el turismo gastronómico ocurre otro tanto: porque uno recordará siempre aquel plato, aquel postre, aquel vino, aquella experiencia con la que se encontró en su escapada de turismo familiar, cultural, rural o urbano.

El turismo gastronómico es, como el turismo familiar, la marca España más cálida, la marca amable de un país, y entre sus retos inmediatos además de seguir creciendo en la calidad e innovación a la que nos acostumbran, está el del restaurante español en el extranjero; Embajadas gastronómicas que sirvan como catalizadoras de nuestra cultura, como ganchos para continuar queriendo disfrutar de la experiencia de nuestra rica cocina in situ.


Por lo que respecta al turismo familiar, la reivindicación que tantas familias hacemos: innovación e imaginación en la confección de menús infantiles saludables. Son el futuro. Y todo lo que se aprecia, saborea y aprende de niño queda grabado en la memoria intangible que teje los sabores. 

MARINA IZQUIERDO

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