Prohibido descuidar los aseos

El aseo es el lugar más íntimo de tu establecimento y clave en la imagen que se llevará el cliente
El aseo público es, pese a la poca importancia que se le suele prestar, determinante a la hora de valorar un establecimiento. La comida/actividad puede haber estado sensacional, las vistas inmejorables, la relación calidad precio de las que te da la sensación de no sentirte estafado, la atención de primera, pero necesitas ir al aseo un momento y… cuántas veces tu satisfacción baja enteros. Y piensas, si no mantienen el baño no quiero imaginar cómo estará el resto, las bambalinas de lo que no se ve...

Un aseo sucio es como meterse goles en la portería propia que aspira a la fidelización, pero uno descuidado (sin papel higiénico o toallitas para secar las manos, con papeles por el suelo o sin jabón) también.  Un error más habitual de lo común que perjudica la imagen de nuestro establecimiento turístico. ¿De qué sirven tantos esfuerzos y recursos en producto, atención y personal si luego en fallamos en el  mantenimiento de lo más básico?
La reflexión viene a cuenta de una anécdota cercana, de una comida en familia en un lugar fantástico que ha subido como la espuma y cuenta con una legión de camareros. Cuando entré al aseo, de normal limpio y con detalles que agradeces (perfumado, con plantas, percha para el bolso…) me sorprendió el descuido propio de un after party. Se justifica demasiado veces con lo mal educada que es la gente en ocasiones, pero sin quitar la razón, aquí la culpa la tiene la dirección del restaurante por no darle mantenimiento al instante. No puedes tener el servicio impecable y fallar en algo tan elemental…

ASEOS EN LOS AEROPUERTOS

Curiosamente hacía poco que había viajado y una vez más los aseos del aeropuerto me parecieron un buen ejemplo de lo que es cuidar los detalles. Es la tarjeta de presentación de una ciudad, de un país, el espacio más íntimo y deseado al que llega un turista internacional tras un largo viaje. Y pese a no ser nada del otro jueves, cumplen con lo esencial: son asépticos y funcionales.

Los establecimientos turísticos deberían tomar nota y además, si se tercia, dotar de cierta personalidad a este lugar. Un aseo limpio, cuidado (con todo lo básico en orden) y con pequeños detalles que lo hagan especial subirá enteros en nuestra valoración global del establecimiento. Es más, algunos son tan originales que el boca a boca ha hecho de ellos (“no te pierdas el baño”) lugares indispensables para visitar y seguir alimentando la leyenda.

Limpio, cuidado y original, tres premisas que todo usuario valora si acude en solitario y todavía más si lo hace acompañado por alguno de sus pequeños retoños.  Cuesta poco y como establecimiento nos marca mucho.


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