Aprender viajando

Aprender viajando, aprovechemos la curiosidad infantil para jugar a saber quiénes eran las personas que dan nombre a nuestras calles y que alumbraron nuestra Historia. Se lo debemos.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, Televisión Española estrenó “La visitadora de cárceles” sobre la faceta humanitaria de la activista y periodista Concepción Arenal. Ese día, en twitter, leí  “así que Concepción Arenal era más que una calle”  y aquel triste comentario me recordó aquello de “para saber adónde vamos es importante saber de dónde venimos” También una realidad que se puede mejorar y que contribuiría a un mayor conocimiento de nuestra identidad como sociedad.   

Cuántas veces viajamos y mapa en mano retenemos el 
nombre de vías, avenidas y plazas que nos servirán de guía para adentrarnos en ese destino por descubrir. Cuántas veces recorremos o quedamos una y otra vez por una calle, avenida o plaza de la ciudad donde vivimos, donde trabajamos, donde veraneamos…pero ¿sabemos a quién rinde ese honor y por qué tal rotulación?

Una calle con nombre de persona, a la que no siempre acompaña el oficio, suele obedecer a un gesto colectivo de agradecimiento, de reconocimiento a una trayectoria especial que la hizo formar parte destacada de nuestra Historia.

CURIOSIDAD INFANTIL

Aprender viajando es una experiencia que nos hace crecer como personas y como parte de una sociedad. ¿Por qué no aprovechar en este contexto la curiosidad infantil para lograr que esas generaciones venideras sepan más sobre sus orígenes? Puede ser incluso un acicate, una motivación que les lleve a descubrir una profesión, a querer profundizar en una rama del saber, incluso a querer emular a un genio de la música o una científica que tanto hizo en su día por el futuro de la humanidad.


¿Por qué no salir un día por nuestra ciudad con ese fin?, ¿por qué no extenderlo a  una de nuestras escapadas en familia sobre el destino que estemos disfrutando juntos?, ¿qué tal si jugamos a que cada miembro de la familia elija un par de placas y resuma al resto sus pesquisas sobre quién fue y qué hizo la persona a la que se le dedica?

Y sí, Concepción Arenal fue más que una calle. Periodista, penalista, activista de los derechos humanos, la pensadora gallega reivindicaba la Educación en las cárceles para regenerar a la sociedad, y en las mujeres como primer paso para lograr la igualdad de derechos. Pacifista y feminista, la activa reformadora social nació en 1820 y no dudó en disfrazarse de hombre para poder asistir a la Facultad de Derecho, así como a tertulias literarias y políticas. También bajo nombre de hombre (el de su hijo) se convirtió en la primera mujer premiada con una de sus publicaciones pioneras por la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Interesante, ¿verdad? Y es que como la también escritora dijo: “todas las cosas son imposibles, mientras lo parecen”