Paradores con niños: convivir con la Historia

Paradores con niños. Ocio y cultura.
Vaya por delante mi pasión, como la de tantos y tantos viajeros, por los Paradores. Una red que conjuga tradición y sabor, historia y confort, viajes y escapadas detenidas en el tiempo. Una oportunidad de convivir junto con los vestigios de otras épocas y que, para quiénes disfrutamos viajando en familia, supone aunar ocio, cultura y educación en un mismo espacio.

La primera piedra de estos alojamientos únicos nació, como suele ocurrir, en forma de idea trasladada en proyecto. Corría el año 1910 y su silueta se garabateaba con el  objetivo de dar respuesta al incipiente turismo internacional. Hasta que el 9 de octubre de 1928 se materializó en el Parador de Gredos, el primer establecimiento de lo que vino a llamarse entonces Junta de Paradores y Hosterías del Reino. Lugares únicos donde convivir con museos, monasterios, castillos, palacios y demás monumentos. 


Dada las características de estos hoteles, es más fácil viajar sin niños pero la cadena, sabiendo que el turismo familiar es un valor en alza, apuesta por nuevas promociones en la que los más pequeños son protagonistas y destaca 23 de sus paradores para disfrutar en familia.

Descuentos en el desayuno y en el menú infantil, gratuidad de la cama supletoria e incluso actividades especialmente diseñadas para ellos como ocurre en los paradores de Jarandilla y Mojácar son otras de las ventajas. Pero, y ahí viene el pero, solo para familias de dos adultos y un niño máximo. Cierto es que cada vez son más las familias con un solo hijo, con lo que muchas podrán aprovechar estas escapadas que aúnan ocio y cultura. 


Las familias de cuatro en adelante, como cuatroabordo, a la espera de que esta iniciativa de abrir cada vez más los paradores a los más pequeños siga creciendo y amplíe las opciones de las habitaciones familiares. Todos saldremos ganando ;)