Los niños quieren aeropuertos lúdicos (y los padres y madres también)

La espera desespera. Y a los niños, pura energía concentrada en menos centímetros, todavía más. En los aeropuertos, cada vez son más numerosos los usuarios menores de 12 años pero ¿responden los aeropuertos y aerolíneas a este incremento como debieran? No. Claro que no.


Ha habido algún tímido intento, cierto, y junto a los cambiadores para bebés y alguna sala de lactancia, alguien ha caído en la cuenta  y además le han hecho caso: ¡los niños JUEGAN!!! y es de agradecer las escasas ludotecas que sortean esa tierra de nadie que cada vez se asemeja más a un Centro Comercial. 

Pero sigue siendo la aguja en el pajar, y hace falta casi una brújula para encontrar el tesoro si es que tienes la suerte de pisar un aeropuerto que cuenta con una.


De este modo los usuarios de 1 a 12 años siguen siendo viajeros en desventaja con el resto, sobre todo si sumamos en número a sus acompañantes, en su mayoría padres y madres que sienten que no se cuenta con ellos.  Porque a excepción de los bebés (0-2 años) pagan como cualquier otro usuario por acceder a las diferentes aerolíneas, ¿no tendrían entonces todavía con más razón que contar como el resto de usuarios con servicios a su medida?

EL RINCÓN DEL JUEGO

Hace unos días en el aeropuerto de Zúrich, a mis hijas les llamó mucho la atención ver el cubículo trasparente destinado a los fumadores.  Y en ese momento pensé,  ¿por qué no lugares así, pero abiertos por favor, para los más pequeños? ¿Por qué no un “Rincón de Juego” cada x metros como ocurre con Restaurantes, Tiendas y Aseos?  ¿Por qué si tenemos wi-fi porque ya es una necesidad no contemplamos que ellos necesitan JUGAR?

Para los niños y las niñas el Juego es su mundo, su forma de vivir, su manera de comunicarse, su lugar favorito para crecer, soñar y ser. Hagamos de la estancia en tierra de nadie un lugar donde dar rienda suelta a toda esa  necesidad. Ellos lo agradecerán y los adultos viajeros también porque todo se traduce en vuelos más confortables. Los niños quieren aeropuertos lúdicos… ¡y los padres y madres también!!!