Hoteles contra el Turismo que roba infancias

La infancia es el paraíso en el que siempre podremos refugiarnos. Pero también puede ser el infierno. Y si no que se lo pregunten a los millones de niñas y niños que son abusados y explotados sexualmente en el mundo. Una tragedia cotidiana que se convierte en atentado contra la humanidad al ser consentido, promovido y disfrazado como parte o meta del viaje, de ese turismo con apellidos infames cuando van juntos: sexual infantil. Turistas sin escrúpulos, vacaciones en las que todo vale y todo se justifica…

Pero el horror, la sustracción de la infancia, el sometimiento del que ejerce el poder económico y de edad, la traslación de lo moralmente inaceptable a otro lugar, fuera de su país y muchas veces de su propia familia, no tiene justificación alguna. Y sobre quiénes participan en este negocio, bien alentándolo, bien mirando hacia otro lado, debe caer todo el peso de la ley.

Está considerado como el tercer negocio más lucrativo del mundo y por desgracia la vida nos enseña a diario que cuando hay dinero de por medio, no hay escrúpulos que valgan. Pero todo no está perdido y en nuestra mano está sino erradicarlo, cuanto menos mitigarlo.

A LA CABEZA DE EUROPA  

Los hoteles son sin duda el lugar favorito para estas prácticas, y por ello son una pieza clave de este puzzle dantesco para prohibirlo, perseguirlo y denunciarlo. Las cadenas hoteleras españolas lo saben y muchas de ellas han dado una muestra de responsabilidad ejemplar al rubricar el protocolo ECPAT , promovido por la Organización Mundial de Turismo y Unicef, lo que las sitúa a la cabeza de Europa en intención para evitar esta lacra.

Entre todas las empresas españolas que lo firman es importante destacar aquellas que poseen hoteles en otros países donde estas prácticas, por desgracia, suelen tener lugar con mayor impunidad. Hablamos de los hoteles NH, Meliá, Barceló, Iberostar, Riu... y por lo mismo, del doble esfuerzo que deben hacer en el día a día dentro de sus instalaciones todos los que allí trabajan para que este compromiso traspase las fronteras de las buenas intenciones. Gerencia, empleados, empresas proveedoras…  Agitar conciencias, generar empatía y luchar con energía para no justificar ni amparar estas abominables prácticas que devienen en infancias dramáticamente rotas y futuros desnortados. De todos depende hacer un mundo mejor.