Todo mejora con una sonrisa

La calidad empieza por la amabilidad que es lo que desean las familias cuando viajan. Turismo Familiar de calidad
Cuando uno sale de vacaciones lo que menos quiere ver a su alrededor son caras largas. Necesita desconectar, aparcar la rutina y el estrés, zambullirse en un tiempo sin tiempo alejado de los problemas cotidianos. Si a eso se suma la inversión hecha para disfrutar de esos días de vacaciones o escapada en familia, lo que menos necesita es enfrentarse a un rostro huraño, frío, vamos, de pocos amigos. Y es que… todo mejora con una sonrisa.


He crecido con la cantinela de “el cliente siempre tiene la razón” por el negocio familiar y aunque el dicho me parecía desproporcionado en mis años adolescentes,
 ahora entiendo que en cierto modo eso se traduce a algo tan sencillo como que el cliente ya tiene sus propios problemas como para que un rato que decide salir y disfrutar de la buena mesa o barra tenga que lidiar con un ambiente hostil 1.que no le deje evadirse y 2. que además le retrotraiga a sus propios problemas.

TURISMO FELICIDAD

Estos días se ha vuelto a reivindicar la SONRISA. Ya lo dijo TurEspaña con la idea de vender “Felicidad” con I need Spain to be happy (lo que nos define como marca País, tópicos aparte, y lo que todo el mundo busca y en España, según las encuestas, encuentra)

Hace unos días, el tema volvía a ponerse en agenda de la mano del empresario Kike Sarasola y su crítica al sector durante unas jornadas porque“se nos había olvidado sonreír a los clientes”, así como de la bloguera María Victoria Rodríguez cuando en uno de sus escritos se preguntaba a dónde habían ido a parar “las sonrisas de las azafatas y los buenos modales de los pasajeros”.

Y es que la cosa no está para sonreír, es cierto, pero precisamente por eso hay que duplicar el esfuerzo para hacerlo. Primero porque forma parte de lo que se espera de alguien que se dedique al sector turístico y segundo porque es más fácil que de ese modo el cliente responda con la misma amabilidad y además no solo repita sino que propague su experiencia con el nunca bien ponderado boca  a boca.

TURISMO FAMILIAR

La sonrisa, acompañada de un “no se preocupe” (=no hay problema y si hay se lo soluciono) se convierte casi en carcajada de felicidad cuando el interlocutor viaja en familia. Con todos los problemas que tenemos que sortear los que viajamos con niños porque este segmento, el Turismo Familiar, todavía está en rodaje, cuando te sonríen y solucionan los pequeños (para nosotros aumentados) inconvenientes  equivale a un ibuprofeno o paracetamol placebo contra el quebradero de cabeza…

De verdad, no cuesta tanto y además tiene efectos secundarios positivos para uno mismo y para el resto de la humanidad ¿Empezamos ya? Sonríe :)