Turismo familiar y vuelos de bajo coste

La tendencia se impone y los vuelos de bajo coste (los famosos “low cost”) se hacen con el mercado turístico. Todos nos quejamos y no paramos pero al final nos embarcamos y volamos en ellos. Sobre todo porque la relación calidad-precio es imbatible. También la comodidad de un vuelo directo al destino del que muchas veces las grandes compañías no disponen. Por no hablar de su ubicación, la mayoría en destinos urbanos, otra de las tendencias en alza del viajero europeo para el año 2012  junto con las escapadas cortas y las reservas realizadas a través de internet.

Cuando viajamos en familia la relación calidad-precio es muy importante pero llegar a buen puerto con un  solo avión también lo es.  


Las conexiones nos matan: ese tiempo muerto en el aeropuerto que dobla el trayecto, los posibles retrasos del siguiente vuelo, o las carreras para alcanzar la conexión. Por no hablar de cuando tenemos que recoger las maletas y volver a facturar porque cambiamos de compañía. Estresante. Máxime si la escapada es corta. Sobre todo en aeropuertos como los que tenemos con tan pocas facilidades para el tránsito en familia.

El mes pasado me estrené en Ryanair. Había oído hablar tanto  y no precisamente bien, que iba pertrechada de prejuicios pero, optimista que es una, con dos bazas importantes en el bolsillo familiar para combatirlos: lo que me habían costado los billetes y el vuelo directo a Valencia desde el extranjero. Quiénes no son de Madrid y Barcelona saben de lo que estoy hablando.

Hemos vivido siete años en América, y llevamos más de 10 residiendo en diferentes países, con lo que nuestra experiencia familiar a la hora de volar y comparar (¡¡la de compañías y aeropuertos recorridos!!) es de primera mano. Y la experiencia fue satisfactoria. Sobre todo para mis hijas que apenas notaron el cambio de una compañía a otra (colas, espacio entre los asientos, embarque, trato del personal de vuelo…) y en cambio sí la ventaja de no hacer escala.

Entre estas compañías y el AVE en España, a las aerolíneas de toda la vida no les queda otra que ofertar algo diferente que las haga competitivas. Sobre todo si no quieren ir perdiendo, como lo están haciendo, cada vez  a más familias para las que el precio y la distancia, cuentan.