Diversión para niños, relax para padres



Tras dos meses de vacaciones escolares, y con la escuela de verano como algo ya lejano, cada vez más familias  apuestan estos últimos días de agosto y primeros de septiembre por tres o cuatro días para cargar las pilas de cara al otoño. Incluso las que no lo tenían previsto.

Lo de menos es el destino y en cambio aquí lo que se prioriza es la calidad de la escapada. Con los niños como protagonistas indiscutibles del veraneo, y con la sensación de haber ido a "remolque" de ellos o cuanto menos tratando de que disfrutaran de cada día y opción a la vista, nos damos cuentas que estamos extenuados.... Y así, la cuesta del cole se hace cada vez más escarpada.

"Quiero unos días en los que pueda hablar con mi mujer",
me decía el otro día un amigo mientras le daba a la tecla en la zona wifi de montaña para buscar un lugar en el que sus retoños de 8 y 6 siguieran saltando (edad en la que el agotamiento no entiende de límites) y él y mi amiga pudiera pasar algún que otro rato tranquilos, con ocio personal y de pareja, a sabiendas de que los peques no solo no los echaban de menos durante esas licencias sino que además se lo estaban pasando de maravilla. Sobre todo cuando la cuota de ocio familiar ya estaba superada con creces a lo largo de parte de julio y casi todo agosto.

Ese es el futuro: la calidad de las vacaciones, el que sean tenidas en cuenta las necesidades de cada uno de los miembros de la familia; en la que todos sientan que de verdad han desconectado y regresen a casa con las pilas cargadas y la energía necesaria para afrontar la vuelta al cole, al trabajo y al día a día del hogar.